Malvinas, pequeñas islas, que en mi alma siempre están.
La Bandera (se explicó) permanecerá izada hasta el tope del mástil, a pesar de estar en duelo oficial por el fallecimiento del Ex–Presidente Raúl Alfonsín, por coincidir con una fecha patria ya que así lo establecen las Disposiciones Jurídicas para el Ceremonial de Bandera para volver a media asta los demás días de duelo decretados.
A continuación se realizó un minuto de silencio en honor al más ejemplar hacedor de la Democracia Dr. Raúl Alfonsín y también, por los Caídos en Malvinas.
Luego se entonaron las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino, se invitó al Padre Pablo Pinamonti para compartir una oración por todos aquellos Soldados que dejaron la vida allá en Malvinas...
Se leyó una Reseña Histórica y una alumna del CENPA (Mabel) nos hizo conocer los sentimientos que se le despertaron luego de ver una producción de cine nacional referida a Malvinas: “Iluminados por el Fuego”
Mabel, también los alumnos del CENMA aportaron a la reseña histórica, investigando y eligiendo cartas de aquellos jóvenes enviadas al continente. Patricia, tomando la voz del Teniente Roberto Estevez, leyó el texto que enviara a su padre antes de embarcarse para participar en la recuperación de Malvinas, Silvina le dió vida a las palabras del soldado conscripto Fabricio Carrascull, caído en Malvinas, éste escribió tres días antes una carta a su familia, que fue leida igual que el relato que nos trajo Marcio de Rubén Otero, naufrago del Crucero Gral. Belgrano hundido por un Submarino inglés el 03 de mayo fuera de la zona de conflicto y con proa al continente.
El momento es siempre escaso cuando hay tantas historias, tanto dolor, tantas preguntas... En en un poema de Alberto Cortéz que leyó Patricia con el acompañamiento de la guitarra de Daniel Almeida se trató de plasmar en los presentes la conciencia de que el 2 de abril no es un feriado más.
Para finalizar y a pedido de la gente, Daniel Almeida recitó su poema “Teñido en Celeste y Blanco” se cantó la Marcha de Malvinas, despidiendo luego a las banderas de ceremonia y a los presentes con la certeza de que “nunca podrán sacarnos a Las Malvinas de nuestros corazones, menos aún, custodiadas por tantas almas inocentes”.








